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viernes, 30 de diciembre de 2016

El Jardín de Carrejo

La última entrada de 2016 trata sobre El Jardín de Carrejo, un hotel de tres estrellas y de 12 habitaciones situado en Carrejo (Cabezón de la Sal) y que abrió en 1999. El enlace anterior corresponde a su ubicación en Google Maps, pero tenemos la mala fortuna de que una nube tapa todo el pueblo, incluyendo el hotel que se encuentra a las afueras.

 Edificio principal.
Las suites.
El edificio principal, de piedra, construido en 1881, fue antaño un granero y una cuadra, mientras que la pequeña construcción restaurada en 2005 que alberga las dos suites fue un gallinero. El terreno total del jardín es de tres hectáreas.

Se puede aparcar el coche en un pequeño aparcamiento situado dentro de la finca, justo al lado de la entrada. Lo primero que vemos al entrar es esto:

Detalle del jardín.
En El Jardín de Carrejo hay todo tipo de árboles, incluso una secuoya, además de un montón de rincones escondidos. Los caminos que lo recorren son realmente fascinantes. Recomiendo ir a pasear a este lugar en otoño, porque el color de los árboles en esas fechas es increíble, aunque cualquier época del año es buena para visitarlo.

 Un camino.
La ruta que haremos por el jardín comienza en el aparcamiento. A la derecha del mismo sale un caminito que cogeremos en esta ocasión. Es el de la imagen superior.

 Un huerto.
 Una campa enorme (con ajedrez gigante incluido).
 El camino a su paso por una zona plagada de manzanos.
El camino pasa junto a un huerto, y después, entre pequeños manzanos. Continuaremos por un puente de madera que cruza un arroyo un poco sucio. Por el camino que sigue pasearemos junto a otro arroyo que nos queda a la derecha. También tendremos un prado enorme perfecto para practicar cualquier tipo de deporte a mano izquierda. Dicho prado tiene una portería por si nos apetece jugar al fútbol.

El puente.
 El camino que discurre junto al regato.
Una cosa muy curiosa en ese hotel son los robots que automáticamente siegan la hierba. Hay tres o cuatro, y alguno suele haber dando vueltas.

La campa de la portería.
El aire que allí se respira es muy puro, y casi no se oye ruido a pesar de estar a escasa distancia de la carretera general. El Jardín de Carrejo es un remanso de paz en mitad del ruidoso mundo.

Continuando el camino llegamos a unas viejas piscinas dedicadas a la cría de truchas que ahora están llenas de vegetación, pero no por eso dejan de tener encanto. Allí también hay alguna presa y algún puentecillo que cruza el arroyo, que en este punto está canalizado. También encontramos algunos bancos y casetas de pájaros en los árboles. Estamos junto al edificio de las suites, que como ya dije fue un gallinero.

Criaderos de trucha.
Tramo canalizado del arroyo.
En fin, ese es un sitio con mucha naturaleza y extensión. Para cualquier duda, entrad en la página web del hotel. Espero que os haya gustado mi post y que visitéis El Jardín de Carrejo, pero siempre con cámara. En Carrejo también se encuentra el Museo de la Naturaleza de Cantabria, el cual merece una visita. Está ubicado en una casona del siglo XVIII en la plaza del pueblo. Y eso ha sido todo... ¡Feliz año nuevo!

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sábado, 10 de diciembre de 2016

El Tolío

El Tolío es una montaña situada en el municipio de Piélagos, muy cerca de Mortera, donde se encuentra el principal acceso al monte, ya que hay varias rutas que llegan a su cumbre, situada a 237 metros de altitud. Pertenece a una pequeña cordillera: la sierra de Liencres, localidad que también se encuentra cerca. Es un lugar conocido por senderistas y personas en general porque existen numerosas sendas generalmente sencillas que recorren toda la sierra.

Antes de empezar con lo fuerte, quiero dar las gracias públicamente a Máximo Villar Saro por darme la idea de dónde hacer esta entrada. También recomiendo visitar su blog.

Cerca de esta montaña tenemos a La Picota, mucho más famosa. Esta última es la cumbre más alta de la sierra de Liencres con casi 240 metros. Estos dos no son los únicos montes de la sierra, pero sí los más conocidos. Para poner otro ejemplo de una montaña aquí situada, podemos nombrar el Alto del Cuco, de 137 metros, donde estuvo hasta finales de octubre la famosa urbanización ilegal.

Antes de empezar con las imágenes y las demás explicaciones, debes de tener muy claro que esta montaña NO se llama "Tolio", sino "Tolío". Parece una tontería pero no lo es. Lo digo porque hay muchos errores con la tilde al escribir este topónimo.

La senda que os voy a explicar es la más usada, porque ya he dicho antes que hay varias. Empieza en una verja con un par de palos metálicos a la izquierda para permitir el paso de personas, ya que los vehículos tienen prohibido pasar a excepción de que sean camiones para llevarse los troncos de los eucaliptos que allí se cultivan para la producción maderera. Existe un pequeño aparcamiento de grava en el que se puede estacionar el coche. El recorrido de la ruta que nos ocupa no alcanza el kilómetro y medio.

Final de la primera pendiente.
La senda es sencilla, aunque hay dos o tres cuestas que tienen cierta pendiente. La imagen anterior corresponde al lugar en el que finaliza la primera cuesta. Cuando fui a subir a El Tolío en esa ocasión, (por enésima vez), en diciembre de 2015, estaban talando los bosques de eucaliptos (por esa razón aparece un vehículo en la foto).

Para subir a La Picota se utiliza inicialmente la misma senda, pero a continuación veremos dónde está la bifurcación:

El cruce.
La cumbre que se ve en esta foto es La Picota, pero eso es intrascendente en este momento. Ahí hay un cruce, a poco más de medio kilómetro del aparcamiento inicial. Para subir a El Tolío cogeremos el camino de la derecha, porque el de la izquierda nos llevaría a La Picota. De todos modos hay una señal un poco desgastada que nos indica el camino.

Mortera y al fondo Santander.
Desde el cruce ya se empiezan a contemplar buenas vistas. Obviamente no son como las que existen desde la cima, pero desde ahí, además de Mortera se ve al fondo la peña de Peñacastillo y Santander. En línea recta estamos a 6,5 kilómetros de Peñacastillo, por lo que esa montaña se ve bastante bien.

El Tolío.
 El camino hacia El Tolío.
Y así, continuamos el camino pasando por delante de fincas y prados en los que algún día hubo vacas, así como atravesando bosques de eucaliptos.
Cambiando radicalmente de tema, ¿sabes cómo se llama el curso fluvial que desemboca en la conocida ría de San Juan de la Canal, en Soto de la Marina? Por si no conoces la respuesta, es el arroyo del Palancate, que, por cierto, nace en algún punto de El Tolío. Curioso, ¿verdad? Y por aquí también hay una cueva: la de los Cirios, que no tiene ningún tipo de valor. Sí tiene valor arqueológico una que está a las afueras de Mortera: la cueva de las Penas o de los Perros, en la que se han encontrado, entre muchas otras cosas, cinco cinturones de época visigoda (1.300 años de antigüedad).

 Señal que indica el camino.
A 200 metros de la cumbre de El Tolío hay una indicación para llegar a la cima, ya que de ese punto sale otro camino que nos llevaría para abajo, algo que no queremos ahora mismo. Un poco después hay dos caminos que van para arriba. Ambos nos servirían, pero yo recomiendo el de la izquierda porque es más ancho y porque te deja en la parte más alta de la montaña, mientras que el derecho te deja 50 metros al este.

 La cumbre.
Toda la sierra está plagada de nidos de ametralladoras de la Guerra Civil. También existen búnkeres y trincheras. En total hay más de 20 construcciones. No puedo decir el número exacto, porque cada fuente que he consultado habla de una cifra distinta. Estas fortificaciones fueron construidas por los republicanos en 1937 para defenderse de un posible ataque franquista. Nunca se utilizaron, al igual que muchas fortalezas existentes por la costa cántabra pertenecientes a la misma época. En la cima de El Tolío hay dos nidos. Uno de ellos es el que aparece en la imagen siguiente. Ciertamente están todos muy deteriorados.

En la cima de La Picota existió otra construcción con carácter defensivo, pero medieval. Apenas quedan restos de ella, pero puede que un día fuese del tamaño y de la majestuosidad de la torre de Ruerrero.

Vistas al noreste desde la cima.
De la cumbre sale otro camino, que ya no veremos, pero que siguiéndole saldrías a la CA-303, a 700 de Mortera.

 El Abra del Pas y el bosque de Liencres.
Seguramente la sierra de Liencres es tan conocida por senderistas, ciclistas y demás por, entre otras cosas, sus vistas: 360° y una visibilidad de más de 70 kilómetros. Picos de Europa, Costa Quebrada, Suances, Peña Cabarga, la bahía de Santander y todo lo que la rodea, etcétera. Y mirando bien en un día despejado incluso veremos la cueva de Cucabrera. Pero, sin duda, lo más fotografiado es el Abra del Pas, con su campo de golf, y el parque natural de las dunas de Liencres, con la playa de Valdearenas y el pinar.

Otros montes de la sierra desde El Tolío.
Si no conoces El Tolío, La Picota o la sierra de Liencres en general, te recomiendo que lo visites esta Navidad, y vete con cámara, porque no te cansarás de tirar fotos.

A pesar de que el macizo montañoso no tiene demasiada altitud, es visible y reconocible desde muchos puntos, como se ve en la fotografía siguiente, tomada desde el mirador de Covalruyo, situado en la subida por parte cántabra al Portillo de Lunada, a 35 kilómetros de distancia en línea recta de la sierra de Liencres:

La pequeña cordillera desde el mirador de Covalruyo.
Y este post ha llegado a su fin. Espero que os haya gustado la entrada y el lugar y que lo visitéis si no lo conocíais.

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