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jueves, 28 de julio de 2016

La Cueva de Cucabrera

Voy a hablar sobre la Cueva de Cucabrera, una cavidad situada en los acantilados próximos a Galizano, municipio de Ribamontán al Mar. Concretamente está en la Punta de la Hera, un pequeño saliente.

Para llegar hasta el inicio de la ruta, lo podemos hacer de dos maneras: a pie o en coche. Si queremos llegar en coche, tendremos que ir hasta el pueblo de Galizano y conducir hacia la playa por la CA-441. Tomaremos la primera salida que encontremos hacia la derecha. En ella hay un cartel con un mapa de la zona y un banco. A unos 200 metros del cartel explicativo, giramos otra vez a la derecha y continuamos por una preciosa carretera en sombra, cubierta por unos encantadores árboles hasta que nos topamos con una casa particular. Seguimos rectos por una subida a la izquierda de la finca. Poco después, otro cruce. Tenemos que continuar por el camino de la izquierda. A partir de allí, seguimos hasta un pequeño aparcamiento de tierra que es el inicio de la senda. El resto de la carretera es asfaltada, pero muy estrecha. En total, desde el cartel informativo hasta el aparcamiento hay poco más de un kilómetro.

Ahora veremos que hay que hacer para llegar hasta el aparcamiento a pie. La primera opción sería hacer andando lo explicado anteriormente, (que también se puede hacer a bicicleta o a caballo), pero no es muy recomendable por las subidas que hay. Lo mejor sería hacer lo siguiente: conducimos hacia la playa por la CA-441, pero en vez de tomar la primera salida a la derecha, tomamos la segunda. Desde ahí, conducimos medio minuto hasta un aparcamiento de unas 150 plazas. Ahí dejaremos el coche. Del aparcamiento sale una bajada de unos 150 metros que nos llevará hasta la maravillosa Playa de Galizano. Cuando lleguemos a la arena, veremos un camino al otro lado de la playa que sube un poco. Pues bien, subimos por ese camino y llegaremos al aparcamiento de tierra desde el cual daremos inicio a nuestra ruta. Si optamos por ir hasta el comienzo de la ruta mediante esta segunda opción, tendremos que recorrer unos 400 metros que haremos en 5 minutillos.

Esta opción solo se puede llevar a cabo cuando la marea esté baja, ya que si está alta gran parte de la playa se cubre imposibilitando nuestro acceso al camino que llega al aparcamiento. Además, debemos tener en cuenta que para llegar al camino ascendente es necesario cruzar la Ría de La Canal, desembocadura del Río Herrera. Cerca de la playa desemboca otro curso de agua, el Arroyo de las Aguas Rondas, aunque este no le veremos. Puedes consultar el estado de la marea en Galizano aquí.

Una vez que hemos llegado al aparcamiento de tierra, que como ya he dicho es donde iniciaremos la ruta, veremos unas magníficas vistas (siempre que el día esté despejado, claro): La Magdalena, Cabo Mayor, El Sardinero, la Playa de Langre...

Camino con dirección a la cueva.
Una vez que lleguemos a ese aparcamiento, veremos el inicio de la senda: un bonito paso entre árboles. Tras pasar ese "túnel arbolado", veremos que el camino sigue junto a los acantilados (imagen superior).
 
Llegamos a Cucabrera.
Después de andar unos cinco minutos, ya vemos la cueva, encajada en los acantilados. Aunque no se vea en la foto, un poco antes de la boca hay un par de mesas por si queremos ir de picnic y pasar el día por allí. También hay un camino que sigue más allá, pero nosotros nos centraremos en la cavidad. Entremos...
 
 La cueva.
Como se puede ver en esta foto, la cueva tiene dos bocas, ambas con algunos bancos, pero ninguna con más de 12 metros de profundidad. Incluso tiene tuberías para llevar agua hasta el lugar. También tiene en su boca izquierda (que es la más grande) un orificio en la parte superior. Nos centraremos en esta boca.
 
 Boca izquierda de la cueva.
En esta imagen de la parte izquierda de la cueva se ven los bancos y el orificio por el que entra la luz. Quitando esos dos elementos, también hay una repisa de azulejos y una imagen de una Virgen que se ve al fondo de la fotografía.
 
 La Virgen.
Desconozco qué virgen será. Hace menos de un año, aquí también había una figura de una Virgen y una maceta con flores. Ahora no queda ni rastro de ello. Además de eso, algún gracioso ha volado la cabeza de la pobre Virgen. Esto sí que es vandalismo.
 
 Inscripción en una pata de uno de los bancos.
En una pata de uno de los cuatro o cinco bancos que hay en la cueva, se puede leer lo siguiente: Peña Cucabrera al servicio de ¡TODOS! - 1962
 
Seguramente en ese año se construyeron los bancos, la repisa de azulejos y todo lo que hay allí. Pero... ¿por qué se hizo todo eso en una cueva tan aislada? No lo sé, (y no será porque no lo he investigado). Tal vez se hizo para honrar a la Virgen esa, pero no tengo ni idea.
 
Lo que sí sé es el origen del nombre de la cavidad. Es un lugar muy frecuentado por cabras, (de hecho nos dejan un adorable regalito en el suelo para que nos manchemos la suela de los zapatos), lo que daría ese nombre a la cueva.
 
Los acantilados desde Cucabrera.
Desde la Cueva de Cucabrera se ven unas magníficas vistas de los acantilados con Santander al fondo, (en la foto no se ve muy bien porque no la saqué desde el mejor ángulo). Definitivamente es un lugar perfecto para la gente viciada a sacar fotos, (como yo).


Ahora volvamos hacia atrás. En ese bonito paso entre los árboles junto al aparcamiento, a la izquierda, sale otra ruta que sube. Si la seguimos, nos llevará hasta las ruinas de la ermita de San Pantaleón, que ya existía en el año 1642. Esa senda, a diferencia de la que va hasta la Cueva Cucabrera, está señalizada. Tiene un kilómetro de recorrido, mientras que la de Cucabrera tiene unos 350 metros, (desde el aparcamiento). Existe una posibilidad de llegar hasta la ermita en coche, pero yo no la recomiendo porque es demasiado complicado llegar hasta ahí por carretera.
 
 La ermita de San Pantaleón.
En toda esa zona hay muchos senderistas y ciclistas. Si vas por ahí es más que probable que te cruces con alguno.
 
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lunes, 4 de julio de 2016

La Colegiata de Castañeda

En nuestra primera entrada hablaremos sobre la Colegiata de Santa Cruz de Castañeda, situada en la localidad de Socobio, en el municipio de Castañeda.



Vista frontal del templo.
La iglesia de la Colegiata es la de un antiguo monasterio del siglo X sobre el que se levantó el cuerpo actual, aunque ha sufrido muchas reformas y añadidos. Su estilo predominante es el románico, aunque se mezcla con otros estilos como el gótico. Se comenzó a construir en la segunda mitad del siglo XII, pero no se terminó hasta los primeros años del XIII. Es Bien de Interés Cultural desde 1930, siendo uno de los primeros edificios en Cantabria en obtener este reconocimiento. Se puede visitar del 15 de julio al 15 de septiembre a excepción de los lunes en un horario de 10:00 a 13:30h y de 16:00 a 19:30h. Las visitas son guiadas y es necesario reservar.

La plaza que hay en frente de la Colegiata con el
Centro de Interpretación del Románico.
Delante de la fachada principal de la Colegiata hay una plaza y luego un aparcamiento. En esa misma plaza hay una pequeña edificación, (las antiguas escuelas), que actualmente es una oficina de información turística y que también alberga el Centro de Interpretación del Románico.

Otra imagen de la Colegiata de Castañeda.
El edificio, que antaño era de planta de cruz latina, tiene la entrada principal por la fachada oeste a través de una puerta con arco de medio punto y ocho arquivoltas. Encima de la puerta hay un guardapolvos. La torre, de planta cuadrada se alza entre el muro sur de la nave y el crucero. En la parte alta de la misma se abre un ventanal geminado en cada lado. El templo contaba originalmente con tres ábsides de los que se conservan dos, ya que uno tuvo que ser suprimido para que se pudieran hacer capillas de nobles. También es destacable el cimborrio, que tiene ventanas de todos los estilos, incluidas mozárabes.

La nave de la iglesia.
En el interior, la única nave con la que cuenta la iglesia tiene cubierta de bóveda de cañón sostenida por arcos fajones, probablemente colocados en el siglo XVII. Esta nave está inclinada, lo cual se puede apreciar en la foto anterior si nos fijamos bien. El crucero posee cuatro arcos torales de medio punto. La linterna queda cubierta por una cúpula semiesférica sostenida en cuatro trompas con arquivoltas. El presbiterio y el ábside tienen en la parte inferior arcadas ciegas de medio punto con dos arquivoltas de baquetón y guardapolvos de hojas. En el muro norte de la nave se adosaron otras dos naves en forma de T. Esta ampliación parece haberse realizado a finales del siglo XII o primera mitad del siglo XIII, (cuando se inauguró el templo), ya en la fase protogótica.

Una de las naves añadidas.
Su entrada se abre en el muro oeste, junto a la principal, y se compone de dos arcos apuntados con arquivoltas que no poseen más adornos a diferencia de otras iglesias románicas. La colegiata alberga un gran número de capiteles, canecillos y modillones con diferentes motivos y decoraciones. 

La puerta principal de la Colegiata.

 Un sepulcro y la pila bautismal.
En la nave añadida se conserva un interesante conjunto de sepulcros entre los que destaca el del abad Munio González, fechado en 1331. El retablo más destacado es el retablo mayor, de estilo romanista y que data del siglo XVI.

Este es de los pocos templos religiosos de Cantabria que conserva una placa en homenaje a los caídos por Dios y por España, ya que al ser franquista se ha retirado de la inmensa mayoría de iglesias de Cantabria y España.

Otra puerta del conjunto. Sobre la misma se ve
la placa con alusiones franquistas.
Justo detrás del edificio está el cementerio de Socobio. Finalmente, la Colegiata tiene varias figuras de santos y vírgenes de los siglos XIV y XV.


Y aquí acaba la entrada sobre la Colegiata de Castañeda. Espero que os haya gustado.


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